El acceso al agua, como derecho humano

Vladimir Riesco Bahamondes, abogado.


Ha fracasado el último Foro Mundial del Agua celebrado en Estambul, toda vez que solo una veintena de países asistentes accedieron suscribir la declaración que reconoce el acceso al agua potable, como un derecho humano y que por lo mismo, concibe este elemento, como un bien incomerciable.

En efecto, desde el año 2006 el gobierno de Bolivia, ha promovido que el acceso al agua, goce del señalado estatus y así ha sido reconocido por la constitución recientemente aprobada en ese país, sin embargo el lobby desplegado por las transnacionales comercializadoras y explotadoras del agua y los recursos naturales, ha conseguido su objetivo, el mantener el vital elemento, como un recurso susceptible de explotación comercial, tal como actualmente sucede con el petróleo, la madera o los recursos pesqueros.

Paradójicamente, estos foros del agua, son financiados justamente por las entidades privadas que promueven la negativa a reconocer el acceso a este recurso, como derecho fundamental, situación que obliga a que los próximos encuentros sobre la materia, sean organizados y convocados por la ONU.

La problemática planteada no es menor, pues países como Chile, durante los gobiernos de la Concertación, concretaron la privatización de todas las empresas sanitarias, que adquiridas por grandes transnacionales, han transformado la obtención y distribución de este recurso, en un lucrativo negocio que abre los apetitos de potencias y capitales extranjeros, no solo sobre los recursos en explotación, sino que sobre nuestras reservas.

En este contexto el futuro de la humanidad, es claramente un futuro de escasez, siendo el acceso a los recursos hídricos, un foco de conflictos internacionales que nos afectara directamente como país, pues nuestras reservas, ya son codiciadas por las grades potencias financieras.

Sólo como referencia, debemos considerar que hacia el año 2025, la demanda de agua para consumo humano, superará en un 56% su disponibilidad en el planeta, por lo que aquellos países que poseemos reservas del recurso, podríamos ser blanco de un saqueo forzado, tal como ha sucedido con los países petroleros. Actualmente, para los 6.250 millones de habitantes del planeta, se necesita un 20% más de agua.

Por lo expuesto, resulta fundamental que nuestro país asuma un plan integral de gestión del agua, plan que debe sustentarse sobre bases solidarias y no de mercado, como ha sucedido hasta la fecha, en este contexto, los humanistas de Valdivia proponemos:

* Incorporar el derecho al agua potable al catalogo de garantías constitucionales, en la Constitución democrática que emane de una asamblea constituyente.

* Recuperar para el estado, la propiedad de las empresas sanitarias en todo el país.

* Diseñar e implementar un plan de gestión integrada de las cuencas hidrográficas.

* Asumir una activa fiscalización de procesos productivos que sean potencialmente contaminantes o depredadores de los recursos hídricos.

* Promover campañas masivas de uso eficiente del agua en hogares y empresas.

* Diseñar un plan estratégico para la defensa regional de nuestros recursos hídricos.


Vladimir Riesco Bahamondes, abogado.
Publicada el martes, 24 de marzo de 2009