El “episodio Girardi” y los abusos de poder en Chile
Jose Aylwin*
El “episodio” del
senador Girardi - esto es, las gestiones que realizara ante las autoridades que
resultaron en la sanción de dos carabineros que le sacaron un parte por exceso
de velocidad - y la respuesta de las autoridades, entre ellas la de
La subsecretaria de
carabineros, Javiera Blanco, justificó la sanción de los dos carabineros
involucrados en este caso – medida que luego de numerosas críticas quedó sin
efecto - sosteniendo que era su deber actuar frente a las denuncias por abusos
policiales, las que señala son más de 250 al año.
Sus dichos no
pueden sino causar sorpresa. En los
últimos años organismos de derechos humanos hemos realizado al gobierno
numerosas denuncias relativas al actuar abusivo de la policía de carabineros –
también de la policía de investigaciones - que han resultado en la muerte,
tortura y en tratos crueles, inhumanos y degradantes de defensores de derechos
humanos, entre ellos indígenas, trabajadores, estudiantes (ver www.altoahi.cl). A diferencia de las medidas que adoptara en el
caso Girardi,
La actitud del senador
Girardi es desde todo punto de vista impresentable. El Senador, quien se presenta asimismo como un
defensor de los derechos ciudadanos, sostiene que en este caso el sólo planteó un reclamo, que “nunca pidió que se
sancionara a alguien”. Y a pesar de
reconocer su error, sostiene que “enfrentar a los grupos de poder te expone”.
Llama la atención que el
parlamentario jamás haya manifestado preocupación alguna por los hechos de
violencia policial que afectan a los defensores de derechos humanos, y el que lo
haga frente al “abuso” de que fue objeto por parte de los dos carabineros.
Otra actitud
incoherente es la de personeros de oposición, los que han calificado la actitud
de Girardi como un abuso de poder inaceptable. No se cuestiona su crítica al parlamentario
por este lamentable episodio, ni la energía con que han reaccionado frente a la
vulneración del derecho a la igualdad ante la ley, sino la pasividad con que
reaccionan frente a los abusos de autoridad mucho más graves que afectan a
sectores sociales que protestan por la creciente falta de equidad económica
social existente en el país al amparo de un sistema constitucional que ellos se
niegan a reformar.
Los ciudadanos tenemos derecho a
pedir a las autoridades de gobierno, a los legisladores y a los líderes de
oposición más coherencia, tenemos derecho a pedirles más respeto. No nos extrañemos entonces, con estas
inconsistencias y con estos dobles estándares, que los niveles de credibilidad
en el sistema político en el país sean tan bajos, que los niveles de
participación electoral sean igualmente precarios, y que la protesta social de
los sectores excluidos sea creciente.