Chile rinde examen en DDHH
Dentro
de poco, Chile presentará su primer informe ante el Consejo de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas, órgano que examinará la situación
general de los derechos humanos en Chile. Para ello, junto con el
informe elaborado por el Estado, el consejo se servirá de información
proporcionada por organizaciones no gubernamentales y centros
académicos independientes.
Jorge Contesse Singh*
A
partir de la historia personal de la Presidenta de la República, quien
fue víctima del terror de Estado, el gobierno ha buscado presentarse
como un país líder en el campo de los derechos humanos -al menos en el
ámbito internacional-. Además, Chile es miembro (no permanente) del
consejo. Esto explica el ánimo del gobierno de pasar más que
satisfactoriamente esta prueba.
Pero
no será fácil. Si bien hemos experimentado avances notables en la
promoción y protección de los derechos de las personas, existe una
extendida preocupación -tanto en el país como en el extranjero- que el
Estado se ha ido quedando atrás y que ya no rinde girar contra la
cuenta de quienes fueron víctimas de violaciones masivas y sistemáticas
de los derechos humanos.
El
estándar con el cual debe medirse el nivel de respeto de los derechos
en Chile no es el de la década de los 70 y 80, sino, como cabe a un
país que busca espacios en las más altas esferas de las Naciones
Unidas, los principios y estándares que desde allí se elaboran hacia
adelante. Y aquí, para seguir con la analogía, las notas que Chile ha
obtenido en el último tiempo no auguran un resultado promisorio.
Junto
con los problemas derivados de la falta de políticas robustas de
esclarecimiento de verdad y reparación de las violaciones cometidas
bajo la dictadura militar, hoy sumamos problemas de respeto a los
derechos de los pueblos indígenas, las mujeres, los inmigrantes, las
personas con orientaciones sexuales diversas, las personas con
discapacidad y, para qué decir, las personas privadas de libertad. La
exclusión social que Chile exhibe es también un problema de derechos
humanos que, a ratos, parece crecer más que disiparse. Y la ausencia,
¡después de casi tres décadas de gobiernos democráticos!, de una
institucionalidad mínima de derechos humanos, hace que el examen que el
Estado rendirá deba ser visto con preocupación.
Suele
decirse que las críticas en esta materia carecen de asidero o seriedad.
Pero cuando estas observaciones son respaldadas por los propios órganos
de las Naciones Unidas y observadores externos, los que sostenidamente
han llamado la atención al gobierno por los déficit que aquí sólo
enunciamos, cuesta pensar que estén mal motivadas. Lo que cabe
aquí, más bien, es poner atención; no matar al mensajero.
En
preparación para el informe que Chile presentará en Ginebra, el
gobierno ha convocado a la sociedad civil para -según ha dicho- recoger
sus opiniones. Sin embargo, al revisar el informe final llaman la
atención importantes omisiones de situaciones que, según me consta, se
le hicieron ver a las autoridades. Asimismo, el Estado presentó
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos un informe similar
en marzo de este año y, en lugar de hacerlo en una audiencia con la
participación de la sociedad civil que permitiera una rica discusión,
se optó por hacerlo a solas.
No
son estos buenos antecedentes para quien busca situarse como un
referente en la materia que comentamos. Afortunadamente, aún hay tiempo
para enmendar los errores. Una vez rendida la prueba, ya será muy tarde.
*
Jorge Contesse Singh es profesor de derecho y director del Centro de
Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales . Licenciado en
Ciencias Jurídicas y Sociales por la UDP, es magíster y candidato a
doctor en derecho por la Universidad de Yale. El “bloc de
constitucionalidad y derechos humanos” busca aportar a la práctica
constitucional chilena y a la vigencia y protección de nuestros
derechos y libertades.
Publicado en Ideas y Debates de La Tercera, 23 de abril de 2009
Fuente: http://blog.latercera.com/blog/jcontesse/entry/chile_rinde_examen_en_ddhh