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Zonas minadas: "En Chile tenemos aún sembrados más de 100 mil explosivos antipersonales"

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Se cumplieron 10 años desde que entró en vigencia en Chile la Convención de Ottawa, la cual obliga al Estado a destruir las minas antipersonales sembradas en su territorio, y a asistir humanitariamente a las víctimas. Una década después no se ha logrado el objetivo y se lleva un 25% de avance. Desde la sociedad civil hacen un llamado para cambiar la estrategia en un problema que todavía puede perdurar por muchos años más.

La Convención fue firmada en 1997 y se encuentra vigente desde 2002, proyectándose originalmente un tiempo de 10 años para lograr la erradicación completa de los explosivos. Sin embargo, ya se pidió una prórroga por ocho años más, la que a su vez puede ser extendida por segunda vez si no se lograse el cometido.

Radio Tierra entrevistó a Elir Rojas, director de la ONG "Centro Zona Minada", y coordinador del "Grupo de Víctimas de Minas y Municiones", quien enfatizó que la Convención tiene un sentido integral y no sólo centrado en los artefactos de guerra.

"El desminado humanitario es un conjunto de acciones que tienen como objetivo, reducir el riesgo para la población civil, mitigar los impactos negativos en la comunidad, en el desarrollo, y también en el medio ambiente por las zonas minadas, y asistir a las víctimas, que es el eje central de la Convención", declaró.

Al evaluar el proceso señaló que los avances han sido lentos, y que se han dejado de lado los "aspectos civiles y humanitarios" que significan la atención de las víctimas por parte del Estado. "Las lesiones provocadas por minas antipersonales son consideradas lesiones de guerra, porque lo que provocó el accidentes es un artefacto diseñado para generar daño en un escenario de guerra", agregó.

Rojas cuestiona la estrategia asumida por el Estado desde 2002, que puso bajo la tutela del ministerio de Defensa a la Comisión Nacional de Desminado, porque "la conducción es 100% militar",  y el avance logrado es sólo de un 25% con un presupuesto de 5 millones de dólares anuales, "destinado en un 99% a operaciones de desminado", precisó.

Convivir con las minas antipersonales

El activista se manifestó pesimista respecto de poder lograr la erradicación total, a la vez que advirtió que los plazos serán mucho más largos de lo previsto, pudiendo faltar aún varias décadas.

Esta dificultad radica en que buena parte de los explosivos se ubican en las zonas extremas del norte y del sur de Chile, expuestos a los embates de la naturaleza, que en más de 30 años ya ha removido muchas de las municiones de su emplazamiento original.

Rojas destacó que en la zona continental de la Región de Magallanes se encuentra el 90% minas anti tanques, en tanto que en las islas australes persisten gran cantidad de minas antipersonales junto con el desierto al norte de Arica, que es una de las zonas más densamente sembradas con explosivos de América del Sur.

" ¡Claro que es lento! Es complejo, es caro y de alto riesgo. Se necesitan no ocho años más, sino quizás 20 o 30. En Chile tenemos aún sembradas más de 100 mil minas antipersonales, más de 50 mil minas antivehículos, y un número indeterminado de munición militar sin estallar o abandonada, y que han cobrado el 70% de las víctimas civiles en Chile", advirtió.



18/04/2012
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