El país movilizado: El cambio que el gobierno no esperaba

El país movilizado contra la desigualdad que se muestra impune y
prepotente. La desigualdad en sus múltiples caras, y cuyos sostenedores
hoy gobiernan. Los gritos de miles de jóvenes contra el lucro en la
educación, resultado de una política originada en plena dictadura. Y es
que las marchas de los ochenta, la revolución pingüina y las
movilizaciones de hoy son parte de una misma historia. Que se
fortalecen con movimientos ciudadanos como los de Punta Arenas y Calama,
movilizados contra la desigualdad territorial.
También son motivo de pancartas, la crítica hacia una mediocre clase política, que se encandiló con el poder y el dinero. Que volvió a defraudar con el gobierno del cambio, que promueve aún con mayor intensidad la privatización y el lucro, y que nos tiene sometidos a una clase empresarial que sigue atenta a ver cómo el negocio crece, aunque sea a costa de la reconstrucción del país.
A ello se suma una ola mundial de manifestaciones por mejor democracia y espacios de participación política, que intenta parar una globalización que se ha construido sobre la especulación financiera y gobiernos que se disfrazan de democráticos. Muchos temas para marchar, sabiendo que otro mundo es posible y exigible; donde además se supere la violencia, el miedo y la ignorancia.
Este es el año de la liebre, llamándonos a estar atentos, con los ojos abiertos. Cada vez con mayor certeza de que no servirán nuevos parches. Desde educación gratuita y de calidad, hasta una nueva Constitución. Todo está ahora en la calle.



